Cuentos e Historias

ImagDayNightMain.jpg"ANONIMO ARABE"

Dos amigos viajaban por el desierto y en un determinado punto del viaje discutieron. El ofendido, sin nada que decir, escribió en la arena:

"Hoy mi mejor amigo me pegó una bofetada en el rostro".

Siguieron adelante y llegaron a un oasis donde resolvieron bañarse. El que había sido abofeteado y lastimado comenzó a ahogarse, siendo salvado por el amigo. Al recuperarse tomo un estilete y escribió en una piedra:

"Hoy mi mejor amigo me salvó la vida"

Intrigado, el amigo preguntó:

-¿Por qué, después que te lastime, escribiste en la arena y ahora escribes en una piedra?.

Sonriendo, el otro respondió:

_Cuando un gran amigo nos ofende, deberemos escribir en la arena donde el viento del olvido y el perdón se encargarán de borrarlo y apagarlo; por otro lado, cuando un gran amigo se muestre amable y solidario, deberemos grabarlo en la piedra de la memoria del corazón donde viento ninguno en todo el mundo podrá borrarlo.

"CUENTO DE LOS DESEOS"

Había hace muchos años un sabio en una aldea que una vez por año lograba que Dios le concediera los deseos a la gente. Fue así que una determinada fecha, todos aquellos que anhelaban algún deseo, se reunían con el sabio y juntos iban hacia una zona dentro del bosque. Allí el sabio armaba un fuego pero muy especial, con las ramas dispuestas de una manera distinta, y mientras se hacía la noche, y crujía el fuego, el sabio decía unas oraciones en voz muy baja, casi como para sí. Cuenta la leyenda que a Dios le gustaba tanto las palabras que decía ese sabio que...concedía todos los deseos que le pedía la gente. Los años pasaron, y un día el sabio se murió.

Cuando llegó la fecha, la gente se reunió en la aldea y todos juntos partieron al lugar del bosque donde los llevaba el anciano, prendieron el fuego de la misma  manera que se lo vieron hacer. Pero...se dieron cuenta que ninguno sabía qué palabras pronunciaba el sabio. Entonces, algunos comenzaron a hablar, primero murmurando, luego más alto, otros comenzaron a cantar y algunos hasta a reír. Dice la leyenda que a Dios le encantaba tanto ese lugar, amaba tanto ese fuego, que a pesar que nadie pronunciaba las palabras del sabio...les concedía todos sus deseos.

Pasaron muchos años desde esta historia...........y hoy no sabemos cuál era el lugar en el bosque, cómo hacer el fuego, ni mucho menos qué palabras pronunciaba el anciano. PERO....dicen que a Dios le gusta tanto este cuento que...a todos los

que lo conocemos se nos conceden los deseos.

DESEO QUE SE TE CONCEDAN TODOS TUS DESEOS, Y QUE SEAS MUY FELIZ!!!!!!!!

 

"Buena suerte, mala suerte"

Había una vez un hombre que vivía con su hijo en una casita de campo. Se dedicaba a trabajar la tierra y tenía un caballo para la labranza y para cargar los productos de la cosecha, era su bien más preciado. Un día el caballo se escapó saltando por encima de las cercas que hacían de cuadra. El vecino que se percató de este hecho corrió a la puerta de nuestro hombre diciéndole:

-Tu caballo se escapó, ¿que harás ahora para trabajar el campo sin él? Se te avecina un invierno muy duro, ¡qué mala suerte has tenido!

El hombre lo miró y le dijo:
-¿Buena suerte o mala suerte? Sólo Dios lo sabe.

Pasó algún tiempo y el caballo volvió a su redil con diez caballos salvajes con los que se había unido. El vecino al observar esto, otra vez llamó al hombre y le dijo:
-No solo recuperaste tu caballo, sino que ahora tienes diez caballos más, podrás vender y criar. ¡Qué buena suerte has tenido!

El hombre lo miró y le dijo:
-¿Buena suerte o mala suerte? Sólo Dios lo sabe.

Más adelante el hijo de nuestro hombre montaba uno de los caballos salvajes para domarlo y calló al suelo partiéndose una pierna. Otra vez el vecino fue a decirle:
-¡Qué mala suerte has tenido! Tu hijo se accidentó y no podrá ayudarte, tu eres ya viejo y sin su ayuda tendrás muchos problemas para realizar todos los trabajos.

El hombre, otra vez lo miró y dijo:

-¿Buena suerte o mala suerte? Sólo Dios lo sabe.
Pasó el tiempo y en ese país estalló la guerra con el país vecino de manera que el ejército iba por los campos reclutando a los jóvenes para llevarlos al campo de batalla. Al hijo del vecino se lo llevaron por estar sano y al de nuestro hombre se le declaró no apto por estar imposibilitado. Nuevamente el vecino corrió diciendo:

-Se llevaron a mi hijo por estar sano y al tuyo lo rechazaron por su pierna rota. ¡Qué buena suerte has tenido!

Otra vez el hombre lo miró diciendo:

-¿Buena suerte o mala suerte? Sólo Dios lo sabe.
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TU ¿A QUIEN ESCOGERIAS?

Una mujer regaba el jardín de su casa y vio a tres viejos con sus años de experiencia

frente a su jardín.Ella no los conocía y les dijo: No creo conocerlos, pero deben tener hambre. Por favor entren a mi casa para que coman algo.
Ellos preguntaron:-¿Está el hombre de la casa?

-No, respondió ella, no está.-Entonces no podemos entrar, dijeron ellos.
Al atardecer, cuando el marido llegó, ella le contó lo sucedido.

-¡Entonces diles que ya llegué invítalos a pasar! .La mujer salió a invitar a los hombres a pasar a su casa.-No podemos entrar a una casa los tres juntos, explicaron los viejitos.-¿Por qué?, quiso saber ella.

Uno de los hombres apuntó hacia otro de sus amigos y explicó:
Su nombre es Riqueza. Luego indicó hacia el otro.

Su nombre es Éxito y yo me llamo Amor.
Ahora ve adentro y decide con tu marido a cuál de nosotros 3 desean

invitar a vuestra casa.
La mujer entró a su casa y le contó a su marido lo que ellos le dijeron.

El hombre se puso feliz: ¡Qué bueno! Y ya que así es el asunto entonces invitemos a Riqueza, que entre y llene nuestra casa.

Su esposa no estuvo de acuerdo: Querido, ¿porqué no invitamos a éxito?
La hija del matrimonio estaba escuchando desde la otra esquina de la casa

y vino corriendo.¿No sería mejor invitar a Amor?
Nuestro hogar estaría entonces lleno de amor.

Hagamos caso del consejo de nuestra hija, dijo el esposo a su mujer.
Ve afuera e invita a Amor a que sea nuestro huésped.

La esposa salió y les preguntó ¿Cuál de ustedes es Amor?
Por favor que venga y que sea nuestro invitado.

Amor se sentó en su silla y comenzó a avanzar hacia la casa.
Los otros 2 también se levantaron y le siguieron.

Sorprendida, la dama les preguntó a Riqueza y a éxito: Yo invité sólo a Amor ¿porqué Uds. también vienen?.

Los viejos respondieron juntos:
-Si hubieras invitado a Riqueza o a Éxito los otros 2 habrían permanecido afuera,

pero ya que invitaste a Amor, donde vaya él, nosotros vamos con él.
Donde quiera que hay amor, hay también riqueza y éxito.
MI DESEO PARA TI ES. . .

Donde haya dolor, te deseo paz y Felicidad.
Donde hay falta de fe en ti mismo, te deseo una confianza renovada en tu capacidad para superarla. Donde haya temor, te deseo amor y valor.

LOS TRES MILAGROS

En un pequeño pueblo del interior vivía hace tiempo un sacerdote que tenía mucha fe.  Pasó el verano y llegaron las lluvias. En aquella región las lluvias solían ser muy abundantes y los habitantes ya sabían qué medidas tenían que tomar. Empezó a llover y a llover y se inundaron las calles. Viendo el sacerdote que el agua estaba a punto de entrar en la iglesia se puso a rezar.

- Dios mío por favor, te pido un milagro, que deje de llover. En ese momento unos gritos interrumpieron la oración del sacerdote. Eran unos hombres que habían llegado en un camión hasta la misma puerta de iglesia.

- Padre, venga con nosotros, póngase a salvo antes que el agua entre en la iglesia.

- No gracias, yo tengo mucha fe en Dios y sé que él hará un milagro, enviará un ángel y me salvará. Y se fueron en el camión sin él. Pasó el tiempo y no sólo no dejaba de llover sino que lo hacía con más fuerza. El agua había roto la puerta e inundaba un metro de altura la iglesia. El sacerdote asustado se puso a rezar con más fuerza aún.

- Dios mío por favor, te pido un milagro, que deje de llover, ¡ayúdame! Se oyó un ruido de motor y una lancha rápida entro en la iglesia. Eran otros habitantes del pueblo que sabían que el sacerdote estaba todavía en la iglesia.

- Padre, suba a la lancha, póngase a salvo que el agua está inundando todo.

- No gracias, yo tengo mucha fe en Dios y sé que él hará un milagro, enviará un ángel y me salvará. Así que dieron media vuelta y salieron por donde habían entrado. Siguió lloviendo y lloviendo, se inundó toda la iglesia y el sacerdote tuvo que subir al tejado para no ahogarse. Realmente estaba muy asustado así que se puso de rodillas en medio del tejado y oró con todas las fuerzas disponibles que tenía.

- Dios mío por favor, te pido un milagro, que deje de llover, ¡sálvame!... En ese momento un estruendo por encima de tejado de la iglesia. Era el helicóptero de la policía que venía a rescatarle.

- Padre, suba al helicóptero, el agua va a cubrir toda la iglesia, es muy peligroso.

- No gracias, yo tengo mucha fe en Dios y sé que él hará un milagro, enviará un ángel y me salvará.

- ¡Déjese de sermones y suba al helicóptero! no tiene otra salida.

- Que he dicho que no, que Dios hará un milagro, enviará un ángel y me salvará.  Así que se fueron, siguió lloviendo y el sacerdote murió ahogado. Cuando subió al cielo estaba todo enojado y pidió hablar con Dios.

- ¡Dios mío me has abandonado! Yo que siempre te he sido tan fiel y he tenido tanta fe en ti y no has enviado un ángel a salvarme ¿por qué?.

Y Dios le contestó: - Amado hijo, no te he enviado un ángel sino tres y no has sabido verlos.